Músicas de más acá y más allá

domingo, 21 de marzo de 2010

Hortobagy en la literatura

"El jinete del caballo alazán es un potrero. Bien se ve esto en las anchas mangas flotantes de su camisa, en el szür blanco, bordado de tulipanes, y en el lazo que cuelga de su hombro; pero en lo que más claramente se le reconoce es en que la silla no está sujeta por una correa a los riñones del animal, sino puesta simplemente sobre su lomo".

"Aquel matinal jinete debe ser un vaquero, pues las anchas mangas de su blanca camisa están sujetas por delante, en las muñecas, ya que las mangas flotantes le molestarían entre el ganado. Su chaleco es azul y el jubón negro, adornado con botones brillantes; negro también es su magnífico szür,1con flores bordadas en seda, colgando de su hombro, sujeto por una correa con una hebilla".

La llanura de Hortobagy y la taberna son los escenarios donde estos dos personajes son protagonistas. El destino ha querido que el diablo interponga entre ellos una rosa amarilla (título de la novela) que los enfrentará. En el trascurso se deja notar poco a poco una mayor tensión que finalmente enfrentará, en un cara a cara a los personajes, durante la lectura ya se está intranquilo y ansioso por el qué pasará cuando se encuentren, cuál será el desenlace.

Es esta una novela antropológica, por la clara descripción y conocimiento de dicha región de Hungría.

En seguida los señores se colocaron alrededor, y cada uno de ellos recibió una cuchara de estaño, de mango largo, con la cual fueron cogiendo las farinetas de la cacerola, uno tras otro, afirmando cada vez que estaban muy buenas”.

Es la farineta una variante de las migas en España, comida que ha sido importante para épocas de escasez, debido a sus componentes, esencialmente; pan y aceite o tocino. En España se conoce en el sur como comida de pastores, en la llanura de Hortobagy es el desayuno de los vaqueros. Actualmente y con algunos componentes más dicha comida viene a ser en la costa de Granada un importante componente social y de reunión de amigos. A esta dieta del vaquero se le añade el conocido gulyás elaborada con carne de vacuno;

grandes trozos de lomo, los dividimos en pedacitos, los asamos un poco y luego los ponemos sobre una estera de esparto para que el sol los seque. Cuando ya están bien secos los metemos en un saco, y cuando queremos preparar el gulyás, echamos en la cacerola un puñado de carne seca por cada hombre”.

Para amantes del ecologismo o la naturaleza, por que en sus páginas hay muchos detalles de la gran vida que puebla Hortobagy, donde el caballo parece cobrar a veces más importancia que el hombre y en cuyo lugar se le tiene cierta devoción. Por otro lado, es este un lugar magnífico para la contemplación de la fata morgana o delibab.

En el horizonte se alzaba un mar gigantesco, cuyas terribles ondas corrían del este hacia el oeste; las colinas se transformaban en islas y las menudas acacias en bosques vírgenes. Un rebaño de bueyes que pastaban a lo lejos transformóse en una calle, con dos hileras de palacios. Sobre el mar parecían mecerse majestuosamente algunas galeras, pero cuando llegaban a la orilla transformábanse en caballos. Después de la salida del sol es cuando el délibáb es más rico en imágenes fantásticas. Grandes ciudades se reflejan en las capas de aire, y tan cerca, que con buenos gemelos se hubieran podido distinguir los coches que rodaban por sus calles; las casas y las torres se reflejaban invertidas sobre el espejo del mar encantado”.

También podría ser una novela para amantes de películas de Carmen Sevilla, es decir, las cancioncillas resuenan entre los enamorados como el gorgojeo de golondrinas, son una forma de canalizar sus sentimientos.

Lindísima tabernera
fríeme pronto el pescado,
y trae también sin demora
un jarro de vino blanco.
Haz que la moza en la puerta
vigile atenta el sendero,
no sea que den conmigo
los guardias, y me hagan preso
”.

Mor Jokái (Komárom, 1825 - Budapest, 1904), es el novelista húngaro más ilustre del siglo XIX. Pertenecía a una familia noble calvinista. Junto con Petöfi, de quien fue el amigo más íntimo, participó activamente en la agitación revolucionaria de 1848-49. Uno de los secretos de su éxito fue la profunda afición que sentía por los aspectos raros de la vida húngara. Irresistiblemente atraído por lo insólito y extraordinario, teñía con matices exóticos incluso la realidad cotidiana. Ningún otro escritor romántico recorrió con mayor complacencia y firmeza no sólo los cinco continentes y los milenios pretéritos, sino también el mundo "todavía inexistente" del porvenir.

La rosa amarilla, Mor Jokái

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